Índice de Contenidos

 

1- Dimensión sociopolítica del Barça

2- Del fútbol al pelotazo (Irene García, Angel Vicente Tapia y Gotzon Toral)

3- La violencia en el fútbol: una reseña bibliográfica (Autores Varios)

 

 

1- Dimensión sociopolítica del Barça

 


Actualmente el FC Barcelona aglutina a socios y aficionados de todas la ideologías políticas, creencias religiosas y procedencias geográficas. Sin embargo, según la mayoría de historiadores y sociólogos, la enorme masa social del club no ha respondido históricamente a motivos exclusivamente deportivos, sino también al carácter representativo que, para muchos aficionados, ha tenido y tiene el club en el terreno social y político.

El club, considerado como la entidad social más conocida de Cataluña en el exterior, ha cumplido a lo largo de su historia, para muchos aficionados, una función representativa de defensa de los valores catalanistas, que el club ha defendido públicamente en múltiples ocasiones, como apunta el periodista inglés Jimmy Burns en su libro Barça, la pasión de un pueblo. El club siempre se ha significado por actividades y gestos en defensa de la cultura y la lengua catalana, que siempre ha sido la lengua oficial de todos los documentos del club, salvo en los años de dictadura franquista. Excepto en ese mismo período, el capitán del equipo siempre ha lucido la bandera catalana como brazalete distintivo. El club, además, también se ha manifestado formal y públicamente en apoyo de las reivindicaciones de mayor autonomía para Cataluña, y firmó manifiestos de apoyo a los estatutos de autonomía tanto en 1931 como en 1979 y, recientemente, en el año 2005.

Esa trayectoria de defensa de los valores catalanes fue reconocida el 21 de diciembre de 1992 cuando la Generalidad de Cataluña, presidida por Jordi Pujol, le otorgó la Creu de Sant Jordi, la máxima distinción que otorga el gobierno de Cataluña.
Algunos historiadores y ensayistas, como Manuel Vázquez Montalbán, llegaron a apuntar que, para muchos catalanes, el FC Barcelona cumple en Cataluña el papel sustitutorio de la selección catalana en el concierto internacional, a pesar de la larga tradición de deportistas españoles de origen no catalán y de extranjeros que ha tenido el club. Estos ensayistas apuntan que ése es uno de los motivos por los que el club barcelonista cuenta con equipos en tantas disciplinas deportivas diferentes como el baloncesto, balonmano, hockey sobre patines, atlestismo, voleibol, etcétera.

En esa línea, cabe anotar que el FC Barcelona se ha manifestado públicamente en favor del reconocimiento internacional de las selecciones deportivas catalanas. En los últimos años no sólo ha promovido la organización de partidos amistosos entre la selección de Cataluña y otras selecciones internacionales de primer nivel como Brasil o Argentina, sino que ha cedido gratuitamente sus instalaciones como sede de los encuentros y ha prestado a todos sus deportistas. Además, el club ha firmado manifiestos públicos en favor de la causa. Actualmente, incluso, el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, participa en una campaña publicitaria de la Plataforma Pro-Selecciones Catalanas que, bajo el eslogan «una nación, una selección», inserta espacios publicitarios en una gran cantidad de medios de comunicación escritos y audiovisuales de Cataluña.

A pesar de su vinculación con ideas catalanistas, el club ha contado siempre con gran cantidad de aficionados e incluso socios en toda España, fuera de Cataluña, atraídos por los valores deportivos del club. Algunos historiadores, sin embargo, han apuntado que, además de la admiración por los valores deportivos, muchos aficionados españoles simpatizan con el Barcelona al ver en el club catalán la alternativa al centralismo político que identifican al Real Madrid, especialmente desde los años de la dictadura franquista. Fue en aquellos años cuando se acuñó la frase de que el FC Barcelona era «más que un club», que se convirtió en el eslogan más conocido de la entidad.

Por otra parte, y como han apuntado diversos historiadores, el club también aglutinó, especialmente durante sus primeras décadas de vida, a los simpatizantes del republicanismo. Desde principios del siglo XX diferentes hechos apuntan la complicidad de los dirigentes del club con los ideales republicanos. Cabe hacer notar que, a diferencia de la mayoría de clubes españoles de la época, el Barcelona nunca solicitó el reconocimiento de la monarquía española ni la concesión del tratamiento de "Real".

El momento de mayor distanciamiento entre el club y la monarquía española tuvo lugar bajo el reinado de Alfonso XIII, y durante la dictadura de Primo de Rivera. En el estadio de Les Corts, los aficionados del Barcelona habían manifestado críticas a la dictadura y exhibido algunas pancartas contra el régimen. Finalmente, el 14 de junio de 1925 los 14.000 aficionados del estadio abuchearon la Marcha Real, interpretada por una banda de música. Días más tarde, el Capitán General y Gobernador Civil de Barcelona Joaquín Milans del Bosch dictó una orden que clausuró el estadio durante seis meses, y obligó a dimitir a Hans Gamper como presidente del club y a exiliarse a Suiza durante una temporada. La orden de clausura del estadio justificaba la medida indicando que «en la citada sociedad hay personas que comulgan con ideas contrarias al bien de la Patria», como recoge el historiador Jaume Sobrequés en su obra FC Barcelona, Cien años de historia. Fue la sanción más dura que ha recibido el club en toda su historia. Como señala el propio Sobrequés, el punto culminante del compromiso del club con los principios republicanos tuvo lugar a partir de 1931, cuando se proclamó la Segunda República Española y, sobretodo a partir del inicio de la Guerra Civil española cuando, en 1936, el FC Barcelona se convirtió voluntariamente en "Entidad al servicio del gobierno legítimo de la República".

Tras el restablecimiento de la democracia en España en 1977, el club ha ido perdiendo esa connotación política. Normalizó sus relaciones con la corona española y en diversas ocasiones expediciones formadas por dirigentes y deportistas del club han ofrecido sus trofeos en el Palacio de la Zarzuela. El noviazgo y posterior matrimonio de la Infanta Cristina con el jugador de balonmano del FC Barcelona Iñaki Urdangarín hizo frecuente a finales de los años 1990 y principios de los años 2000 la presencia de miembros de la Familia Real Española en el Palau Blaugrana, con el Rey Juan Carlos I incluido. El último gesto de complicidad entre el club y la Casa Real tuvo lugar el 17 de mayo de 2006, con motivo de la final de la Liga de Campeones de la UEFA 2005-06, cuando los Reyes acudieron a París para mostrar su apoyo al conjunto azulgrana y, concluido el encuentro, bajaron al césped a felicitar a los jugadores del equipo junto al presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, declarado seguidor del conjunto barcelonista, y el presidente de la Generalidad de Cataluña Pasqual Maragall.

En el terreno religioso, y pese a que el fundador del club, Hans Gamper, y sus primeros dirigentes eran protestantes, el club adquirió a partir de los años 1940, tras la Guerra Civil española, un carácter marcadamente católico. Fueron habituales las ofrendas del club al Monasterio de Montserrat, e incluso el estadio del Camp Nou cuenta con una capilla junto a los vestuarios, con una reproducción de la Virgen de Montserrat. En 1982, incluso, el Papa Juan Pablo II recibió el carnet de socio número 108.000 del club, con motivo de una misa multitudinaria que ofició en el Camp Nou.

En los últimos tiempos el club se ha significado por sus gestos solidarios. A principio de los años 1980 ya organizó un partido amistoso en beneficio de UNICEF, en el que el Barça se enfrentó en el Camp Nou al equipo "Human Stars", una selección de los mejores futbolistas del mundo. A mediados de los años 1990 volvió a repetirse la experiencia. También en esa década el club se implicó en la lucha contra la droga, organizando diversos partidos en colaboración con la Fundación de Ayuda contra la Droga, cuyos beneficios se destinaron al "Proyecto Hombre".

Con la llegada de Joan Laporta a la presidencia, el club manifestó su intención de incrementar su implicación en causas sociales, expresando el deseo de que el club sea reconocido mundialmente por su talante solidario. En ese sentido, a finales del año 2005, el FC Barcelona organizó un partido amistoso en el Camp Nou ante una selección conjunta de jugadores israelíes y palestinos, que por primera vez compartieron equipo. En los últimos años el club ha firmado diversos acuerdos de colaboración con ONGs, dando ayudas económicas para el desarrollo de países del Tercer Mundo.
A partir de 2006, el club donará cada año el 0,7 por ciento del presupuesto anual del club a la UNICEF, para que ésta lo destine a mejorar las condiciones de vida de los niños de todo el mundo. Además, ha anunciado que estudia la posibilidad de insertar mensajes solidarios en la parte central de la camiseta del primer equipo de fútbol, en lugar de comercializarla insertando logotipos comerciales.

 

 


2- Del fútbol al pelotazo



Irene García, Angel Vicente Tapia y Gotzon Toral
(España) cyptomag@lg.ehu.es


Fútbol es fútbol decía Boskov, y la sentencia era inapelable. No hay que asombrarse: la doctrina futbolística está hecha de esta madera, y sus revelaciones, deslumbrantes como fogonazos, pueden hacernos desistir de cualquier intento de aproximación a los arcanos de este deporte. Pero también podemos sacarle punta a tan magra explicación, verbigracia, que el fútbol siempre fue más que fútbol, tanto da en un sitio como en otro. Incluso deberíamos arriesgar el debate con este maestro de futbolistas acerca de aquello que es aún más relevante: la hipótesis de que hoy el fútbol no es fútbol.

No hay más que ver a todas horas que cuando se menciona el deporte, por encima de toda consideración, se hace referencia al fútbol. Pero en la mayoría de los casos ni siquiera se trata del fútbol, sino de toda la farándula que rodea a este deporte, siendo que, además, las referencias al juego son absolutamente marginales: estrellas, resultados económicos, clasificatorios, incidentes, accidentes, manipulación de símbolos, y millones, muchos millones, son el pan de cada día en la liturgia deportiva que ofician todos los medios.

Es cosa de creer esta corrosión del fútbol. Su explotación comercial mueve un negocio de tal magnitud que los intereses económicos en disputa amenazan con arruinar los valores deportivos, embruteciendo la afición y la misma práctica del juego.

La empresa de apuestas mutuas que comparten los amos del fútbol con los medios de comunicación -la televisión a la cabeza- ha transformado este deporte en el mayor espectáculo de masas de nuestro tiempo, descubriendo un filón de recursos económicos que no conoce límites. A cambio de convertirse en un fenómeno social de alcance planetario, en detrimento de otras categorías y deportes, el fútbol profesional se ha sometido a la tiranía del mercado.

Este auténtico pelotazo en la economía del fútbol obedece a unas expectativas de beneficio comercial insospechado, recaudado además en un tiempo récord, merced a la aplicación de una estricta lógica mercantil. Sin embargo, la satisfacción de los rendimientos exigidos resulta incompatible con los valores deportivos, al provocar una competencia sin escrúpulos que no repara en medios para conseguir el éxito inmediato.

La apremiante exigencia de ganar como sea desata la agresividad que canaliza el deporte, desluce el juego y estimula el recurso al dopaje para mantener el rendimiento en un calendario de competición ininterrumpido, que exige esfuerzos sobrehumanos a los futbolistas. Una oferta a todas luces desmesurada, hecha a la medida de las ambiciones económicas en disputa, que puede reventar a los futbolistas y agotar la paciencia del público por saturación de la demanda.

En esta carrera desbocada, las sociedades anónimas que llevan las riendas del negocio manejan presupuestos escandalosos cuyo exponente más significativo son los fichajes de las estrellas. Los equipos hipotecan su identidad y patrimonio en manos de un puñado de jugadores, confiando en su capacidad resolutiva y en su imagen carismática para alimentar el delirio de una afición que comienza a dar muestras de desapego hacia sus clubes de toda la vida.

La miopía estratégica que guía de un día para otro la gestión del fútbol conduce a la zozobra económica de la mayoría de las entidades deportivas. Incluso las más poderosas se han visto envueltas en una peligrosa huida hacia delante, acumulando nuevos fichajes multimillonarios, a pesar de la amenaza evidente de quiebra técnica que pesa sobre estas empresas.

Tampoco parece probable que este despilfarro de recursos sociales y económicos esté sirviendo, al menos, para enriquecer la práctica de este deporte y reanimar los vínculos sentimentales que la afición mantenía con sus equipos contra viento y marea. Por el contrario, la urgente necesidad de obtener nuevos éxitos que justifiquen tamañas inversiones se revela un objetivo harto complicado en un deporte caracterizado por el alto nivel de imprevisibilidad en su desarrollo.

El coste que puede tener una secuencia cada vez más breve de partidos con resultado adverso -dramatizado hasta la histeria por el sensacionalismo instalado en la mayoría de los medios de comunicación- provoca crisis periódicas que, a menudo, se conjuran mediante el despido fulminante del entrenador. La movilidad de los actores, y la inseguridad que provoca un régimen productivo tan inestable, crea una preocupación obsesiva por el resultado de cada partido, empobreciendo la actuación de los equipos, volcados en destruir el juego antes que en su creación.

Esta impaciencia estructural actúa como una especie de camisa de fuerza sobre los profesionales que buscan amarrar el encuentro, utilizando para ello las artes más comunes, y renunciando a cualquier alegría en el juego, considerada un riesgo innecesario. Para sacudirse el miedo de encima, se aplica una terapia de choque extremadamente conservadora y netamente defensiva, de manera que equipos muy distintos en su potencial de juego recurren a los mismos patrones que dicta la moda del momento.

Hay motivos suficientes para pensar que esta metamorfosis del fútbol profesional puede debilitar la fidelidad no sólo de técnicos y jugadores, sino también de los aficionados, provocando un distanciamiento de sus clubes respectivos. La identificación con los colores del propio equipo pasa a ser más volátil, en sintonía con el pragmatismo dominante y el dominio indiscutible de la lógica mercantil, representados por la sacralización del éxito, el miedo al fracaso, y el endiosamiento de las estrellas fugaces.


Juego versus explotación infantil en el fútbol


Esta decadencia del fútbol en el ámbito profesional viene de lejos, pero, en las últimas temporadas, la voracidad del modelo establecido invade todas las categorías de arriba abajo, incluyendo las etapas de iniciación infantil. Resulta difícil sustraerse a los cantos de sirena que inundan también el fútbol básico, y se acaba por hacer propias las nuevas pautas de actuación, dimitiendo de la más elemental voluntad formativa.

La tentación de intensificar la presión competitiva en edades cada vez más tempranas es un disparate que sólo puede entenderse por la ignorancia, el peso de la inercia, o el extravío en que nos movemos. Este experimento con los niños carece de base científica alguna, al punto de que puede estar provocando un efecto boomerang, y fracasar en el desarrollo del talento de los nuevos jugadores.

En estas edades, el mimetismo del fútbol adulto pasa por alto una regla de oro en la educación: siempre son más importantes los niños y su formación, que la actividad que realizan. Tampoco se debe olvidar que la maduración de estos jugadores es inseparable de su propio crecimiento emocional y su formación integral como personas. Se trata, por tanto, de hacer el fútbol a su medida, en lugar de forzar una adaptación de los pequeños a una actividad que no ha sido pensada para ellos y que, en lugar de animarles, puede frustrar su aproximación al deporte.

Esta inadaptación había penalizado hasta ahora a las niñas, al punto de considerarse poco menos que normal su marginación en este deporte, pero, en los últimos años, se acumulan indicios claros de que el aumento incontrolado de la presión competitiva también está afectando negativamente a la mayoría de los jugadores:


las prisas por ganar los partidos y acelerar el rendimiento son incompatibles con la evolución más lenta y personal que vive cada uno de los escolares en las distintas etapas de su crecimiento.


les enseñan a vencer y no saben perder, de manera que pueden venirse abajo en un trance tan frecuente del que tanto hay que de aprender.


la especialización muy temprana en un deporte o en una posición, en aras a una mayor eficacia a corto plazo, son limitaciones que, a la larga, tampoco favorecen la polivalencia cada vez más necesaria en este como en cualquier otro ámbito de la actividad humana.


la selección prematura en función de los resultados provoca una discriminación inaceptable e inútil, por cuanto que aleja a la mayoría del disfrute del juego elegido, descartando a todos aquellos que tienen un ritmo de maduración más lento.


la tradicional exclusión de las niñas en la práctica de este deporte, las ha privado del disfrute de este juego, echando por la borda un montón de sueños y realidades que, a pesar de todos los obstáculos, comienzan a emerger por todas partes de forma imparable.


este trasvase del fútbol adulto al deporte infantil con el objetivo de adelantar y mejorar el rendimiento, es socialmente rechazable, al desaprovechar las inmensas oportunidades que el fútbol pone en juego para la educación y el disfrute de los más pequeños. Olvidar que en la edad escolar los entrenadores son educadores antes que nada, es una irresponsabilidad que termina imponiendo los modelos de conducta social más embrutecidos. Pero es que además se trata de un modelo ineficaz que fracasa también en la facturación de esa elite de nuevos talentos y reclamos que precisa el mercado futbolístico.


paralelamente al extraordinario aumento del número de practicantes que se inician en el fútbol de competición a edades cada vez más tempranas, se está produciendo un adelanto de las edades en que se produce el abandono masivo de este deporte.


la prolongación del entrenamiento formal bajo la disciplina de innumerables clubes y escuelas de fútbol produce un incremento notable en el número de jóvenes promesas, pero cada vez son más escasos los jugadores excepcionales a los que se ofrece la responsabilidad de tomar el relevo de las actuales estrellas del fútbol.


el monocultivo del fútbol masculino y el abandono en que se encuentra el fútbol femenino, relegado a una práctica marginal, representa una pérdida de oportunidades reales de negocio como demuestra la creciente popularidad que anima el fútbol practicado por mujeres en EE.UU.

Esta impaciencia, aliada con la improvisación en la que se mueve la elite del fútbol, evidencia graves deficiencias en la planificación a medio y largo plazo. La opulencia que venden los más privilegiados oculta las miserias del fútbol básico, la cantera y el futuro de este deporte, al que apenas se dedican recursos para mejorar la formación integral de los jugadores y sus preparadores, desde las primeras etapas.

 


Dejad jugar a los niños


A pesar del crecimiento fabuloso de esta industria, se avanza muy lentamente en el conocimiento del fútbol y en la mejora en la calidad de todas sus estructuras. Domina la mentalidad más tradicional según la cual todo está inventado, al punto de que los sistemas de entrenamiento más extendidos proceden de otros deportes individuales donde ha existido un mayor nivel de sistematización. Las posibilidades de interacción que se producen entre los participantes en unos y otros deportes no admiten comparación, de manera que son sistemas incompetentes para ayudar a los jugadores de fútbol a resolver con eficacia y rapidez la variedad de situaciones reales que se producen en el transcurso de este juego.

Imitar estos sistemas de entrenamiento en las etapas de iniciación parece un despropósito aún mayor por cuanto que, además de todo, resultan inadaptados para las características de los niños. Sucede además que los maestros encargados de este momento iniciático tan delicado son voluntarios que dedican muchas horas y enseñan como buenamente pueden su enorme experiencia, pero saben poco de niños. Las más de las veces reproducen los esquemas de entrenamiento más obsoletos del fútbol adulto, sin una preparación específica, con pocos medios y sin remuneración alguna.

La repetición disciplinada de automatismos en los entrenamientos, y esta obsesión por ganar en la competición temprana, limitan la práctica del juego, que es el medio más estimulante para que el niño tome confianza, aprenda y disfrute, también del fútbol. En lugar de pasárselo bien, educarse en el juego limpio y despertar su creatividad, la disciplina empleada para garantizar el orden de toda la grey termina, muchas veces, aburriendo a los niños.

Los más sacrificados, la mayoría de los que consiguen superar todas las pruebas, se han hecho jugadores con sistemas muy dirigidos que domestican su inteligencia futbolística, poniéndola al servicio de la concepción del equipo y los patrones de juego preestablecidos que maneja el entrenador. De esta manera, una enseñanza formal tan prolongada desde la más tierna infancia -muy distinta del aprendizaje informal en la calle que sucedía hace apenas unos años- puede retraer el talento individual de tantos jugadores, que adolecen con frecuencia de un estilo muy estandarizado. La aplicación de pedagogías tradicionales centradas en la transmisión, a todos por igual, de aquello que han de aprender, produce una clonación de jugadores que integran colectivos con un rendimiento enorme a corto plazo, pero excesivamente previsibles, para satisfacer las exigencias de flexibilidad y excepcionalidad individual que reclama la elite del fútbol.

Después de muchos años de sobreentrenamiento y dedicación prácticamente exclusiva al fútbol, soñando con ser uno de los elegidos, a la inmensa mayoría de los participantes en este deporte les aguarda una salida frustrante, que poco o nada tiene que ver con el futuro anhelado. Cabe preguntarse si no se está pagando un precio muy alto para acercarse al espejismo que representan los ídolos del fútbol, tan difundido como inalcanzable, donde las excepciones confirman la norma. Si realmente merece la pena sacrificar la infancia y la juventud de tantos deportistas, a cambio de una formación tan limitada y unas promesas de éxito tan poco ciertas.

El enloquecimiento acelerado de esta maquinaria deportiva requiere la complicidad de muchos padres que pierden la cabeza, y acarician, a las primeras de cambio, un futuro promisorio para sus vástagos. El fútbol deja de ser un juego, exigiéndoles la seriedad y el rendimiento de un niño superdotado. Hay equipos, no sólo los filiales de los grandes, también los más chicos, de barrio para entendernos, que tientan con promesas de todo tipo a jugadores de otros equipos, antes incluso de acceder a la categoría infantil. Fruto de esta misma ansiedad, son cada vez más frecuentes los comportamientos de ciertos padres incontrolados que se pasan todo el partido a voz en grito. Este espectáculo tan poco edificante se deja ver también en los encuentros que juegan los más pequeños, interfiriendo constantemente en la labor de los entrenadores e incitando a la agresión dentro y fuera del terreno de juego.

Resulta patético comprobar la desatención de los poderes públicos ante esta degeneración del deporte, habida cuenta del interés social del fútbol, así como de su enorme potencial para la promoción de hábitos saludables y valores que nos son cada vez más caros en la convivencia diaria. Tampoco es tarea fácil reordenar un sector tan poderoso que ha creado tramas muy extensas y sutiles de intereses compartidos por la mayoría de la población, al punto de que las políticas públicas ensayadas a contra corriente no han conseguido torcer esta peligrosa dinámica, quedándose las más de las veces en papel mojado

Al final, por impotencia, desconocimiento de los beneficios sociales del deporte, o por desprecio hacia una actividad tan popular, los gobiernos han abdicado de su responsabilidad para civilizar un sector que ha perdido la cordura, y posee una capacidad de irradiación social tan evidente.

¿O es precisamente de eso, de lo que se trata?

Leioa, 21 de setiembre de 2000

 

 


3- La violencia en el fútbol: una reseña bibliográfica


Universidad de Málaga
Antonio Hernández Mendo (mendo@uma.es)
Maribel Molina Macias, Genoveva Pérez Mazuecos
Angustias Estrella Colomo, Pilar Gálvez Cordero e Irene Ortega Alcántara


El deporte se ha convertido en una de las actividades sociales con mayor arraigo y capacidad de convocatoria. Los aspectos de salud, recreativos, superación y competencia que el deporte lleva implícitos, ayudan al perfeccionamiento personal del individuo y al desarrollo de la igualdad entre los ciudadanos. Todo esto hace que forme parte como uno de los elementos determinantes de la calidad de vida y de la utilización activa del tiempo de ocio en la sociedad contemporánea. El art. 43.3 de la Constitución Española establece la obligación de los poderes públicos de fomentar la educación física y el deporte, así como de facilitar la adecuada utilización del ocio. También en la «Carta europea de deporte para todos», adoptada por la Conferencia de los Ministros europeos responsables del Deporte celebrada en Bruselas en 1975, se afirma la práctica del deporte como un derecho general, y el deber de estimular y sostenerla de manera apropiada con fondos públicos. Destaca asimismo la citada carta europea que el deporte, al ser uno de los aspectos del desarrollo sociocultural, deber ser tratado a los niveles local, regional y nacional, en conexión con otras materias en que inciden decisiones de política general y una planificación: educación, salud, asuntos sociales, ordenación del territorio, protección de la naturaleza, artes y utilización del ocio. En este mismo documento se subraya la necesidad de que los poderes públicos se ocupen de una programación global de instalaciones apropiadas, teniendo en cuenta las necesidades locales, regionales y nacionales y procurando el máximo aprovechamiento de los equipamientos existentes o realizables; el imperativo de adoptar medidas que aseguren el acceso a la naturaleza para utilizar el tiempo libre; y, en fin, la necesidad de contar con personal técnico cualificado.

El párrafo anterior podría ser el preámbulo de algunas de las leyes sobre el deporte vigentes en nuestro país. Sin embargo la violencia que día a día aumenta en las pistas y canchas de deporte están impidiendo que este derecho sea ejercido de forma natural, saludable y que permita el desarrollo integral de las personas que lo practican,

Un ejemplo de esto es la violencia en el fútbol. Esta cuestión que, desgraciadamente, es habitual en nuestros días está impregnando el mundo del deporte de una violencia inusitada. Se está convirtiendo en modelo de comportamiento de los espectadores de otros deportes. En este breve reseña nos hemos propuesto hacer una breve revisión comentada de los trabajos que consideramos de mayor interés con el fin de entender no solo la violencia en el fútbol, también en el amplio contexto del deporte.

Al objeto de tomar conciencia del problema que se aborda, vamos a transcribir una relación de los accidentes habidos como consecuencia de la violencia generada en el fútbol. Estos accidentes son anteriores al ocurrido en el estadio Heysel de Bruselas en 1985 (Dunnand, 1986, p.237).

 


Tabla 1. Número de muertos y heridos por incidentes durante los partidos de fútbol
(>: más de la cifra indicada; +: incidentes debidos a actos de violencia)

 

Año
Lugar
Muertos
Heridos
1902  Glasgow 25 350  
1946 Bolton 33 500>   
1957 Florencia - 120   
1959 Nápoles - 65   
1961 Chile 5   300>   
1964 Lima   350   500> 
1964 Estambul - 84   
1966 Cairo -   300   
1967 Kayseri + 48 602   
1968 Buenos Aires+ 72  113  
1971 Glasgow -   66   
1974 Cairo  48 47  
1979 Hamburgo   1 15  
1979 Lagos + 24   27 
1980  Calcuta + 16    100 
1981 Atenas + 21    54 
1982 Moscú + 60 -  
1982 Colombia + 24   50> 
Año
Lugar
Muertos
Heridos
1982 Algeria   8   600>  
1985 Pekin + ?    ?  
1985 Bradford   53 ? 
1985 México +
10   30  
1985 Heysel + 38 200>   


Junto a estos escalofriantes datos podemos dar otros, en términos económicos, no menos apabullantes. Estos datos están referidos al vandalismo escolar, que puede ser un indicador adecuado del vandalismo en las canchas deportivas y del calado de la violencia en el medio escolar (Goldstein, 1996, p.11)


Año
Costo Estimado (dólares)
Fuente
1969 100 millones Casserly, Bass & Garret (1980)   
1970 200 millones National Education Association (1973)  
1972 260 millones Dukiet (1973)   
1979 500 millones School Violence Prevention Manual (1980)
1987 500 millones Sadler (1988)  
1990 600 millones Stoner, Shinn & Walker (1991)   

 

Como ya hemos señalado con anterioridad, estos datos nos puede dar una idea de la importancia que tiene la violencia y el vandalismo no solo en el fútbol o el deporte sino en la sociedad en términos generales.

 


1. El grupo de Leicester: Norbert Elias y Eric Dunning

 

En la universidad de Leicester, en torno a la década de los años 50, Norbert Elias comienza a dar forma a su teoría del Desarrollo de la Civilización, en torno a la cual se organizará este grupo de investigación.

Norbert Elias nace en 1897, de ascendencia judeo-alemana. Comienza su carrera de sociólogo en Heidelberg. La continúa en Franckfort, en el Departamento de Sociología, cerca de Adorno y de Horkheimer (Escuela de Franckfort) aunque independiente. Elias es un humanista que se acerca al estudio de la violencia, además de por razones académicas, por las experiencias personales que vivió en la Alemania nazi (su madre murió en el campo de concentración de Auschwitz). Mantiene discrepancias con Popper sobre el concepto de "leyes universales"1. También critica a la teoría marxista por tratar a las sociedades particulares como si existieran por si solas y se desarrollaran únicamente de acuerdo con su propia dinámica endógena.

Aquí vamos a considerar tres estudios recogidos en Elias y Dunning (1986). El primero de ellos es un estudio del propio Norbert Elias titulado "Un ensayo sobre el deporte y la violencia". El segundo es de Eric Dunning titulado "Lazos Sociales y violencia en el deporte" y el tercero, y último, es de Eric Dunning, Patrick Murphey y John Williams titulado "La violencia de los espectadores en los partidos de fútbol: hacia una explicación sociológica".

1. En el primero de los ensayos (el de Norbert Elias2 titulado "Un ensayo sobre el deporte y la violencia") comenta brevemente el origen de los deportes y su vinculación al proceso de industrialización y de urbanización. Además comenta como van emergiendo las normas que regulan el deporte. En este emergentismo donde se producen los puntos de tensión. En la génesis de los deportes, son los propios equipos o sus patrocinadores quien elaboran las reglas. A medida que esta función de construcción pasa a un organismo menos local y más nacional aumentan las tensiones. El organismo nacional tiene unos intereses de velar por el juego de todos los equipos frente a cada uno de los equipos, cuyo fin inmediato es la victoria. Este es el inicio de una polaridad que genera tensión. No obstante Elias sostiene que se ha producido una restricción en el uso de la fuerza física y en particular sobre el hecho de matar (se refiere principalmente a la caza); y que se ha producido un desplazamiento del placer experimentado en la comisión de la violencia hacia la visión de la violencia, estos dos hechos -asegura Elias- son indicadores del empuje civilizador de la actividad humana.

"Pues es la caza parecida a la guerra; sus incertidumbres, sus fatigas, sus dificultades y sus peligros y sus peligros la hacen interesante por encima de todas las demás diversiones"
-Beckford. "Thougts on Hare and Foxhunting" págs. 190 y ss3.

Llega a afirmar que el deporte ha sido un gran invento social carente de planificación que tiene un efecto liberador sin que nadie resulte herido. De forma global, Elías ve el deporte como un invento social sujeto a los mismos procesos de civilización que la sociedad en la que se ha originado.

2. Con respecto al segundo estudio, el de Eric Dunning titulado "Lazos Sociales y violencia en el deporte", comienza recordando algunas de las principales ideas de algunos trabajos en los que se habla de descivilización o fin de esta civilización por un incremento de los crímenes y violencia. Al hilo de esto, recuerda el trabajo de Peter Marsch4, donde afirma que se reduce la violencia socialmente constructiva -a la que denomina aggro- y aumenta la violencia incontrolada. También que hay un aumento alarmante de la violencia en el deporte, tanto entre los jugadores como entre el público5. Y recuerda una de las ideas del sociólogo alemán Kurt Weiss, según la cual este incremento de la violencia rebate parcialmente la "teoría del proceso civilizador". Al hilo de esta afirmación Eric Dunning deja clara su postura, es contrario a la idea de que la sociedad y el deporte cada vez sean más violentos. Y para justificar esta afirmación establece tres tipos de parámetros que permitan diferenciar los tipos de violencia:

los medios empleados

los motivos de los actores

parámetros sociales que permitan distinguir los tipos de violencia

 

A continuación y siguiendo la tipología de la acción de Weber establece ocho distinciones:

 

Violencia real o simbólica

Violencia como juego o burla versus seria y real (violencia ritual y no ritual)

Violencia con o sin armas

Violencia con armas pero con o sin contacto con la víctima

Violencia accidental o intencional

Violencia sin provocación o como resultado de una venganza

Violencia legítima o ilegítima

Violencia racional o afectiva versus violencia como un fin en si misma.

Realizada esta distinción, afirma que algunos deportes (el rugby, el boxeo y el fútbol) son espacios para la expresión ritualizada y socialmente aceptada de la violencia física. Y esto viene a apoyar "el proceso civilizador" de Norbert Elías ya que en general se ha producido, a largo plazo, un equilibrio entre la violencia afectiva y la violencia racional. A continuación transcriben un párrafo de Owen sobre una especie de juego de gran violencia , el knappan6. Señala que el rugby pueden descender de algún tipo de batalla ritual, pero que actualmente es civilizado y señala los factores que coadyuvan en esta valoración (reglas escritas, sanciones a las transgresiones, el rol del árbitro y existencia de un organismo central que elabora y hace cumplir las reglas).

En otro epígrafe operativiza el concepto de Elias de "alargamiento de las cadenas de interdependencia" en el proceso civilizador como sustitución de lazos segmentarios por lazos funcionales. La sociedad que tenga un predominio de lazos segmentarios tiende a generar violencia física en las relaciones humanas de diversas maneras que se refuerzan unas a otras. Establece una cuadro de doce apartados de lazos segmentarios que son sustituidos por lazos funcionales. Establece una serie de pautas de aparición de la violencia en función de la predominancia de lazos segmentarios. Cuando en una sociedad existe una predominancia de lazos funcionales el Estado monopoliza el derecho a emplear la fuerza física. Dado esto, es estas sociedades con predominancia de lazos funcionales, los deportes más combativos forman un espacio donde la violencia está socialmente permitida.



Señala como el fútbol siempre ha estado marcado por los incidentes, aunque en los últimos tiempos están aumentando de forma alarmante. Afirma que existen cuatro aspectos de la afición violenta del fútbol que hacen pensar que tengan su origen en lazos segmentarios:


1. Les resulta tan interesante el enfrentamiento como presenciar el partido de fútbol
2. Los grupos rivales pertenecen al mismo estrato social
3. El enfrentamiento entre grupos rivales adopta una forma de vendetta
4. Alto grado de conformidad y uniformidad en la acción (canciones y lemas)


Finaliza haciendo una caracterización sociológica de los atributos de estos grupos violentos del fútbol
3. El tercero, y último de los estudios, publicado por Eric Dunning, Patrick Murphey y John Williams titulado "La violencia de los espectadores en los partidos de fútbol: hacia una explicación sociológica". En la introducción de este trabajo señalan lo habitual de los incidentes violentos en el fútbol especialmente en Inglaterra. Señalan que los aficionados violentos son unos pocos y que el resto se ven arrastrados a la violencia. Con el fin de caracterizar a estos individuos incluye una transcripción de una entrevista con un detenido tras el partido Cardiff City y Manchester United de 1974:
Yo voy a los partidos por una sola razón: el agro7. Es una obsesión, no puedo dejarlo. Disfruto tanto cuando estoy en ello que casi me meo de gusto en los pantalones... Buscándolo, recorro todo el país... Todos los días, por la noche, damos vueltas por la ciudad buscando camorra. .Antes de los partidos vamos como si nada, con pinta respetable... luego, cuando vemos a alguien con aspecto de enemigo, le preguntamos la hora; si responde con acento extranjero, le damos una paliza; y si lleva dinero encima, se lo quitamos además.8


A continuación señalan las múltiples posibilidades de violencia de los grupos de hooligans . Señalan además que grupos como el "Inter City" de West Harm, el "Service Crew" de Leeds y los equivalentes en clubes como el Newcastle United y el Chelsea, apoyan a organizaciones racista y de corte ultraderechista como el British Movement y el National Front9. Describe someramente la forma de desplazase a los encuentros y el atuendo, que contrariamente a lo que se pueda pensar, huye de utilizar los distintivos de club de tal forma que se impida dar a conocer quienes son. Tampoco siguen la moda de la cabeza rapada tan popular en la década de los sesenta y setenta. Afirman que los jóvenes implicados en los incidentes violentos tienden a considerar estos como parte integral de asistir a un partido de fútbol.
Señalan que las explicaciones oficiales, el abuso de la bebida y/o la violencia generada en el campo de juego son explicaciones con grandes limitaciones pero que contienen elementos parcialmente válidos. Con respecto a la bebida señala que no todos los que beben participan en actos violentos y no todos los violentos beben. La bebida como factor causal está en la superficie de la violencia, más bien la bebida facilita la violencia. Por lo que respecta a la violencia en el propio campo de fútbol, no deja de ser otro factor como puede ser la actuación de la policía o el tratamiento que le dan los medios de comunicación a los disturbios generados por estos grupos, que permiten establecer un ranking de grupos.


En otro apartado donde enumera las explicaciones académicas, cita el trabajo de Ian Taylor10, y afirma que los hinchas pertenecientes a la clase obrera consideran en cierta manera que los clubes de fútbol son una democracia participativa. Consideran a los hooligans actuales como un movimiento que intenta restablecer el control y salvaguardar los intereses de su clase. Este análisis tiene aspectos comunes con el trabajo de John Clarke11, éste considera el fenómeno del hooliganism a la conjunción de la prefesionalización y espectacularización del juego durante los años sesenta. Los jóvenes, que sufren un quebrantamiento de los lazos familiares desuniéndolos de los ancianos, reaccionan contra esto cuando asisten sin control a ver los encuentros de fútbol. Citan también el trabajo de Stuart Hall que examina el papel de la prensa en la generación del "pánico moral" en torno a la violencia de los aficionados al fútbol. Este autor afirma que existe una correlación entre la preocupación por este tema y el deterioro de la economía británica.


Mencionan los trabajos de Taylor, Clarke y Hall de los cuales afirma que desde la óptica de la teoría marxista son incapaces de explicar el conflicto entre dos grupos pertenecientes a la clase obrera. Añade que podrían haber explicado este fenómeno a través del "desplazamiento de la agresión" pero que el único que lo ha hecho ha sido Taylor.


Critican el libro The Rules of Disorder de Marsh, Rosser y Harré, en este libro consideran que la violencia es exagerada por los medios de comunicación y que nos trata más que de un "ritual agresivo". Eric Dunning y colaboradores consideran que este trabajo está muy influenciado por la etnología y principalmente por la obra de Desmond Morris, el cual considera que ritual y violencia son mutuamente excluyentes. Además Dunning et al. Consideran que los autores no hicieron ningún intento en sistematizar los orígenes y circunstancias sociales de los hinchas.


Más adelante cita el Informe Harrinton en el que se afirma que los hinchas violentos provienen de la clase trabajadora. En un estudio posterior Trivizas12 llega a una conclusión similar, el 80% de las personas procesadas por delitos relacionados con el fútbol eran obreros manuales o desempleados.


Gerald Suttles13 acuñó el término "segmentación ordenada" para englobar dos rasgos interconectados del patrón de vida en estas comunidades. Los segmentos que conforman las vecindades de gran tamaño son relativamente independientes entre sí, sin embargo los miembros de estos segmentos tienden a combinarse entre sí en casos de oposición o conflicto. Robins y Cohen afirman haber observado un modelo como el de Evans-Pritchard14 y Harrison en su libro Soccer's Tribal War habla de lo que el denomina el "sindrome del beduino", consistentes en alianzas ad hoc15. De acuerdo con Suttles el rasgo dominante de toda sociedad caracterizada por una "segmentación ordenada" son los grupos de personas del mismo nivel social, misma edad y mismo sexo integradas en bandas callejeras.


Después Eric Dunning y colaboradores describen la sociogénesis de la masculinidad agresiva. En este epígrafe afirman la importancia de la socialización de los niños en la calle, ya que tienden a interactuar entre ellos con agresividad. Están familiarizados a la agresividad. Posteriormente son a estas personas de la clase obrera baja a la que se les niega invariablemente status, significado y gratificación.


Eric Dunning, Patrick Murphey y John Williams afirman que la violencia de los espectadores en el fútbol no es nueva. Muestran diversas noticias sobre el tema aparecidas en la prensa y señalan como a pesar de existir diversos períodos en los que la violencia ha remitido, no ha desaparecido. Señalan asimismo que el problema se ha agravado con la profesionalización.


Critican también el papel desempeñado por los medios de comunicación. En un principio -y citan el caso inglés- elogiando la buena conducta de la masa y criticando los incidentes de los extranjeros. En esos momento se llegó a comentar que ese tipo de incidentes nunca ocurriría allí. Después, a partir de la década de los cincuenta, se fueron recogiendo todos los incidentes violentos y se magnificaron. Les acusa de haber magnificado las noticias para vender más periódicos.

 

2. Football in its place: una reseña obligada en el comportamiento de las masas en el fútbol

 


David Canter, Miriam Comber y David Uzzell, en su libro Football in its place y a lo largo de seis capítulos entra en uno de los temas que menos literatura ha generado en la Psicosociología del Deporte, los desastres colectivos o el efecto de las masas.


En el primer capítulo se enfoca el fútbol como un fenómeno de masas que representa a la perfección las líneas culturales que nos diferencian. En efecto, cada hincha se identifica con su club o con su equipo porque le atribuye unas características definidas y únicas. Es obvio que existen diferencias entre clubes, ya que, aunque formamos parte de una sociedad interrelacionada y en equilibrio, estas pequeñas diferencias entre unas y otras entidades es lo que decide el carácter de los aficionados. Antes, hace ya algunas décadas, los hinchas eran locales, pero, poco a poco pasaron a ser no necesariamente locales.


En este capítulo ofrecen la opinión de los aficionados ingleses, de la "gente de la calle". Curiosamente, las opiniones variaban de club a club, sin embargo, todos coincidían en afirmar que las situaciones de violencia y disturbios, han contribuido enormemente a que la gente deje de ir a los partidos de fútbol. Y es que por muy increíble que parezca, se ha registrado un descenso importante en la venta de entradas en Inglaterra, sobre todo en los desplazamientos fuera de casa de los equipos. Los hooligans son normalmente jóvenes de clase trabajadora, que los autores desglosan de la siguiente manera: uno de cada cinco tiene menos de 17 años, dos tercios tienen entre 17 y 20 años y el resto tiene más de 20 años. Concluyen: los hooligans16 son jóvenes y son el grupo social más penado por los jueces, ¿existe pues un prejuicio?. Las explicaciones que nos ofrecen para la aparición de este grupo son varias: En primer lugar, la naturaleza humana es de por sí agresiva, el fútbol además genera agresividad y, por último, este deporte se convierte para muchos en un reflejo de los problemas de la sociedad. Pero, ¿por qué la violencia no pasa normalmente en los campos, sino fuera de ellos?. El fútbol es un deporte que nos produce satisfacción y orgullo, pero también produce muertes, aproximadamente en un año, se pueden alcanzar los 100 muertos, entre agresiones y mal estado de las instalaciones.
En capítulo tercero se explican las diferencias entre los clubes ingleses. Los autores postulan la existencia de una "cultura de los clubes". Con esto se refiere a las actitudes y comportamiento que hacen que cada club sea distinto y único. La idea de que cada club tiene una cultura propia puede dar lugar a muchos problemas derivados de una opinión extremista de esta cuestión.


El capítulo cuarto está dedicado a las muchedumbres y las emergencias. Desde el principio de la historia hemos asistido a espectáculos concebidos como agresivos para calmar los problemas sociales de las multitudes. Así, por ejemplo, en la antigua Roma, tenían a los gladiadores. Los gladiadores era un espectáculo agresivo de masas. Además, también desde antiguo hemos observado una fuerte conciencia de grupo, caracterizada por las similitudes y puntos en común. Dentro de estos grupos, cada persona se siente fuertemente unida a él. Como consecuencia, si en un lugar hay mucha gente concentrada y se produce una emergencia, las posibilidades de desastre aumentan considerablemente.
Vamos a repasar los diversos aspectos tratados por los autores:


a. Acontecimientos extraños.


A menudo, pensamos en los grandes desastres como importantes desde un mismo principio, sin considerar que no es así. Por ejemplo, que una persona se caiga en la calle es, dentro de unos límites, una cosa normal y hasta cotidiana. Sin embargo, si una persona se cae en el transcurso de una huida precipitada en busca de una salida de emergencia, puede resultar un verdadero desastre. Las masas, por ellas mismas implican una cierta sensación de desastre. Un acontecimiento insignificante puede acabar en un hecho terrible y devastador.


b. El peso de los números.


En el estadio de Heysel, 39 hinchas resultaron asfixiados o aplastados en la multitud huyendo de los aficionados del Liverpool. Cuando las masas reaccionan ante algo es muy difícil que cambien, debido a su magnitud. Se produce una falta de comunicación entre los de delante (los que encabezan la masa) y los de detrás (el centro y final de la masa). Esto produce un efecto en cadena que resulta letal.


c. El movimiento.


Cuando se da la voz de alarma y la masa se precipita hacia las salidas, el movimiento podemos equipararlo al de un soldado, es decir, se mueve de forma libre y unidireccional. Los pasillos se prestan a ello. Los sitios tienen que tener un manejo adecuado de la multitud. Las emergencias, por pequeñas que sean, son las que demuestran si las instalaciones son adecuadas. Además sería aconsejable fuerte presencia policial y concienciación de los posibles peligros por los desastres que pueden presentarse.
Pero, subrayan los autores, no estamos hablando de la típica parafernalia a la que nos tienen acostumbrados políticos y prensa. En Inglaterra las instalaciones deben pasar una inspección técnica obligatoria basada en la ley. Pero, lo que resulta realmente sorprendente e indignante es que la legislación cambia cada vez que ocurre un desastre (los autores estiman este cambio en aproximadamente una vez cada 10 años), mientras que las instalaciones están continuamente remodelándose. Por ejemplo, desde los años 30 se venían proponiendo reformas para la prohibición de alcohol en los estadios. Sólo hasta Heysel no se logró. Y es que en la mayoría de los casos, la inercia lleva a no cambiar las reglas, sobre todo hasta que alguien demuestre que ha habido heridos. La empresa Scicon 40 elaboró un detallado estudio que, posteriormente se ha tachado de ser erróneo y tener carencias, pero, a pesar de esto, no se le han hecho cambios sustanciales.


Aquí estamos ante un conflicto de intereses y se demuestra un desconocimiento de lo que es más conveniente. Así, la ley defiende cada vez más las medidas de seguridad, pero a la vez se ponen más barreras y otras formas mecánicas de impedimento. Es más, en teoría, el número de gente que puede entrar en un campo de fútbol se debería calcular en base a la cantidad de personas que pueden salir del estadio en dos minutos y medio. Pero, es muy difícil poner números, ya que la gente no se mueve en líneas, se mueve a diferente velocidad, y durante una salida por emergencia, la gente no se pega a los muros, lo que reduce considerablemente la anchura y la capacidad total de los pasillos.


Otro aspecto más, aunque haya salidas y estén racionalmente contadas, las masas no tienen un comportamiento consciente del peligro durante una emergencia. De forma que, tienden a irse por las salidas que conocen, o por las que les lleva a una dirección que les conviene. Es muy curioso que incluso hay tendencias o preferencias que se acentúan por la situación de desastre. Así, se prefiere el lado derecho de la escalera o pasillo, y se prefiere una salida conocida aunque esté abarrotada.


Un momento decisivo dentro del desastre es el del reconocimiento del mismo. De manera que la pérdida de tiempo aquí puede resultar irrecuperable. Cuando nos damos cuenta de la gravedad del asunto, la situación se hace crítica, ya que todo el mundo quiere salir a la vez, y todo esto en cuestión de minutos. El tiempo que se planea para que la gente salga es de dos minutos y medio. Pero mientras que se detecta la emergencia y se reacciona, este tiempo es mínimo. De aquí obtenemos la conclusión de que son más importantes factores como:


1. La rápida comunicación entre los agentes.
2. Reconocer de manera inmediata el alcance del peligro.
3. Tener planes específicos para accidentes potenciales.


Desgraciadamente, en la época en la que vivimos, se le da más importancia a la técnica y a los despliegues electrónicos que comercialmente son interesantes que a los soluciones propuestas por las ciencias sociales.
En el capítulo quinto repasa la historia de la violencia en el fútbol. Se cree que el problema es actual, pero ya desde Roma y la época justiniana tenemos antecedentes de desastres. En cuanto al fútbol en Inglaterra, los autores citan tres antecedentes históricos:


1. En 1655, se jugaban partidos aunque estaba prohibido.
2. En 1890, en un partido del Blackburn contra el Bumley un árbitro resultó gravemente herido.
3. En 1909, en Hampden Park, 6000 espectadores arrojaron cosas al campo hiriendo a jugadores y árbitro.


Pero, en líneas generales lo que los autores afirman es que los hooligans son sólo uno de los problemas de la violencia y de los desastres en el fútbol. Además, el entorno no sólo físico sino social, también juega un papel muy importante. Y, no hay una solución única y concreta para este tipo de situaciones, por lo que se hace mucho más difícil evitarlos.

En este último capítulo, los autores hacen una recopilación razonada y resumida de los otros cinco, dando hipotéticas soluciones para las situaciones críticas basadas en sus investigaciones. Nos habla además de la política renovadora que se está llevando a cabo en los clubes ingleses para atajar toda una marea negra de desastres y accidentes. Y es que en verdad los aficionados ingleses son los que tienen la peor reputación dentro de los campos de fútbol, por su fanatismo y por su desprecio hacia los demás rivales. De hecho, más recientemente que este libro, los clubes ingleses han mejorado sus infraestructuras en gran medida, en parte debido a que el campeonato de la Copa de Europa de 1996 se celebró en este país. Unas mejoras que pueden significar un paso adelante en la planificación y prevención de este tipo de emergencias.

 

3. El vandalismo en el fútbol: una lectura en castellano


El libro de Javier Durán González sobre El vandalismo en el fútbol está estructurado en diez capítulos en donde se pasa revista a los conceptos latentes al vandalismo, como la violencia o la agresividad, hasta el papel que deben desempeñar las políticas y los poderes públicos.


El conocimiento del deporte en cualquiera de sus manifestaciones debe servir para conocer mejor el funcionamiento social: Podemos observar cómo la violencia física a lo largo de las décadas ha ido disminuyendo en nuestro espacio social sintiendo cada vez más aversión a este tipo de manifestaciones, sin embargo el clima de crispación y agresión contenida es cada vez mayor en la vida moderna.


Cuando el árbitro pita el domingo el final del partido tan sólo concluye la lucha deportiva, comenzando un espectáculo de conflicto: luchas televisivas por las audiencias, polémicas arbitrales, amenazas entre jugadores y presidentes de clubes y otros ingredientes que preparan el clima del próximo partido. Todo esto explica cómo el vandalismo en el fútbol es más que la expresión violenta de unos cuantos, es un entramado de intereses que implican a varios sectores como hinchas, clubes, medios de comunicación y poderes públicos.

 

Violencia agresividad social y deporte


Numerosos estudios demuestran que con el paso del tiempo los límites de agresión en el deporte se han ido acotando al igual que ha pasado en el entramado social, pero esto no significa que la violencia haya desaparecido sino que se ha transformado, por eso para entender el sentido y el significado actual de la violencia es necesario reubicarla en el contexto histórico.


Es cierto que la violencia física ha disminuido en el interior de los estados modernos, pero como ya hemos apuntado, es mayor el nivel de crispación social, la civilización ha traído una serie de restricciones para evitar los excesos pero no sólo respecto a la violencia sino también frente al placer y la desigualdad, lo que ha hecho "sustituir la agresión por una violencia mucho más sutil", conocida como la violencia de la pacificación, de la neutralización, del control, una violencia que ataca a la violencia y a la que no se puede responder con otra violencia igual sino sólo con el odio.


Otros autores señalan el gran desfase entre aspiraciones y realidad presente en una sociedad de naturaleza competitiva y consumista como fuente de frustración. Son muchos los investigadores que argumentan que es éste clima de crispación y tensión social lo que abría que combatir más que las puntuales y esporádicas expresiones de violencia que logran colapsar la vida diaria.


El fútbol es un claro reflejo de esta evolución, siendo cada vez más efectivo sobre los comportamientos de violencia física tanto en el campo como las gradas pero modelo de conflicto social permanente a través de los medios de comunicación que potencian el conflicto y la agresividad social haciendo formar parte a todo este entramado del "gran espectáculo".

 

El vandalismo en el fútbol: revisión crítica de los principales estudios


Existen tres corrientes diferentes en el estudio social del vandalismo en el fútbol:


1. Teoría sociológica subcultural de Taylor (1971) y Clarke (1973, 1978). Se trata de la primera teoría sociológica. Esta línea de investigación pretende conocer los comportamientos de los grupos violentos en el fútbol enmarcándolos en una perspectiva social y cultural. Fue la primera en relacionar los comportamientos violentos con las condiciones de vida de los jóvenes hinchas Taylor (1971) entiende el vandalismo como un intento por parte de la clase obrera desfavorecida por recobrar el control de un deporte que les pertenecía, siendo por lo tanto el producto de la resistencia a la usurpación. Una de las mayores aportaciones de Taylor ha sido el entendimiento de la importancia que tienen para los miembros de las clases obreras desfavorecidas las competiciones deportivas al volcar sus aspiraciones en ellas. La principal critica es la de relacionar los actuales hechos vandálicos con las estructuras de futbolísticas de hace cincuenta años. Por su parte Clarke (1973, 1978) considera estos actos como la búsqueda de una identidad grupal propia y diferenciadora que le proporcione sentido a la existencia de estos jóvenes. El nexo de unión entre las posturas defendidas por Taylor y Clarke residen en considerar estos hechos como un acto constestatario de un grupo social perfectamente definido.


2. Psicología Social Etnogénica. Los autores que trabajan en esta línea, han centrado sus esfuerzos en el conocimiento de la dinámica social que tenían lugar en el seno de estos grupos violentos. Estos grupos están jerarquizados (novicios, alborotadores, graduados). Uno de los autores que trabaja en esta línea es Peter Marsch (1978), cuyo concepto clave es el "aggro" (o comportamiento agresivo ritualizado). Para éste la violencia es una expresión simbólica más que real (Marsch, 1982). El individuo que no ha conseguido obtener estatus e identidad en el mundo cotidiano acude al fútbol para crearse un prestigio social y valía personal. Esta postura fue criticada cuando estos comportamientos comenzaron a ser menos simbólicos y con más intención de dañar.


3. Grupo de Leicester. Las dimensiones de su trabajo se basan en cuatro pilares: los orígenes socio-históricos del fenómeno, las características sociodemográficas de socialización y ocupacionales de estos jóvenes, el papel de los medios de comunicación y su influencia en el origen y consolidación del fenómeno y las iniciativas políticas y deportivas adoptadas frente al problema y sus consecuencias. Por lo que respecta a los orígenes socio-históricos del fenómeno, los investigadores ingleses que conforman esta línea de trabajo, comienzan a estudiar este área en un intento de vincular sus trabajos a los Elías (1977) y llegan a plantearse si se encuentran ante un retroceso de la civilización o ante un bloqueo temporal. Con respecto al segundo de los pilares, las características sociodemográficas, ocupacionales y de socialización; esto autores detectan que en general los jóvenes tienen una procedencia de sectores desfavorecidos de la clase obrera, aunque con el paso del tiempo resulta más difícil su inclusión en una categoría social. Además consideran que los procesos de socialización se producen de forma inadecuada, con una alta presencia de iguales en la calle y sin la supervisión de los adultos, esto conlleva que los valores más prestigiados sean los relativos a la violencia y hostilidad. Con respecto a los medios de comunicación, se ha producido cambio en el tratamiento de este tipo de fenómenos. Antes de la I Guerra Mundial, se les daba un tratamiento breve y riguroso. Después a medida que decreció se le fue prestando menos atención y después de los años cincuenta el panorama cambio totalmente debido al tratamiento sensacionalista que le dio. La violencia se convirtió en un negocio, el de vender más periódicos. Aunque la violencia era criticada, se presentaban los estadios de fútbol como lugares peligrosos. Esta imagen fue la que atrajo a los jóvenes que se habían socializado en estos valores. Hay que señalar la importancia de los medios de comunicación en la agilización de la iniciativas oficiales para paliar este problema. En cuanto a las iniciativas políticas y deportivas adoptadas frente al problema han sido casi exclusivamente de carácter policial. Además las condenas oficiales sobre estos actos han funcionado a modo de refuerzo.


Hay una gran diferencia entre el vandalismo en Europa y el existente en Estados Unidos, probablemente fruto de las diferencias en el entramado social que hay entre ambas, siendo la violencia deportiva en Europa mucho más organizada y planificada que la llevada acabo por pandillas que actúan de igual modo en Estados Unidos (pero pandillas exclusivamente callejeras, no deportivas).


Actualmente existen organismos y convenios reguladores en la unión europea con el fin de reducir la violencia de los espectadores en los eventos deportivos, fruto de numerosas investigaciones llevadas a cabo con el fin de que no se repitan hechos como los ocurridos en el estadio Heysel de Bruselas.

 

Una nueva interpretación del vandalismo en el fútbol


Estudios como el de Konrad Lorenz, describen que el instinto agresivo animal ha pasado a formar parte de la naturaleza del hombre, pero también evidencian que en él se sustentan los procesos de individualización y las formas más complejas de relación social. Pese a la interdependencia existente entre agresividad y cooperación los científicos frecuentemente han disociado su estudio.
El fenómeno de las hinchadas radicales en el fútbol sólo puede entenderse interpretando dicho fenómeno como un entramado de intereses interdependientes por parte de distintos grupos sociales en el marco de un proceso civilizador general con un mayor grado de sensibilidad ante las manifestaciones de violencia física, pero potenciador de una enorme conflictividad y agresividad social latente. Hay cuatro elementos esenciales implicados en este fenómeno: los hinchas radicales, los clubes deportivos, los medios de comunicación y los poderes públicos.

 

El vandalismo en el fútbol de España


La mayor parte de los grupos hinchas radicales derivan de ciertas peñas futbolísticas de corte tradicional debido a diferentes factores como son el corte generacional. El afán de los jóvenes por llamar la atención les hace separarse del resto de colectivos y apoderarse de las zonas mas visibles del estadio como los "fondos".
Tras la enorme "publicidad" de los hooligans, comienza a verse en España grupos como los Ultras Sur y Boixos Nois que, por efecto mimético, y debido a la presencia de los mismos en los medios de comunicación, que continuamente narran sus hazañas, se extienden hasta convertirse en un problema social y político a partir de la tragedia de Heysel.
Datos estadísticos señalan que la movilización de los hinchas por jornada supera las seis mil personas, de los cuales 92% pertenecen a grupos locales y el 8% a visitantes, siendo el 82% de primera división y el 18% restante de segunda. Estas cifras se duplican en una jornada de máxima movilización como podría ser un partido Real Madrid-Atlético de Madrid.

Los grupos de hinchas son cada vez más heterogéneos, fragmentados y tienen menos cohesión interna. El perfil sociológico del hincha radical en España sería el de un varón, de unos veinte años que asiste a los partidos en pandilla, lo que hace que el fenómeno de la hinchada radical en el fútbol sea una nueva versión del gamberrismo y pandillismo en torno a un espectáculo que les garantiza enorme repercusión social y una dosis semanal de emociones y riesgos controlados.

Estos jóvenes ven en esas pandillas unas "familias alternativas" donde encuentran la protección, atención, reconocimiento e incluso amor del que han carecido en su infancia. El entorno familiar en el que el niño nace y crece es extraordinariamente importante para el ser humano ya que es en la familia donde aprendemos a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Esta es la razón de la inseguridad de las víctimas de malos tratos. Fruto del propio odio y resentimiento que experimentan los vándalos contra sí mismos y contra lo que les rodea, incapaces de sentir empatía, suplen todas sus carencias con la notoriedad social que adquieren a través de sus conductas violentas en el contexto futbolístico.

Las nuevas formas de violencia que se están detectando se caracterizan por su progresivo alejamiento del terreno de juego, la pérdida progresiva de su significación deportiva y la aparición de evidentes elementos de racionalidad y planificación

El capítulo sexto refleja el aumento del racismo y la xenofobia en los últimos años producido por la creciente inmigración a nuestro país. Pero sin duda las víctimas de este prejuicio no son solamente los inmigrantes sino que esta actitud hostil se dirige hacia los vagabundos, jóvenes de pelo largo, travestidos y una larga lista de víctimas que nos revelan que el racismo no es ajeno a nadie.

Centrándose en el ámbito deportivo, se demuestra que el fútbol profesional es un lugar especialmente propicio para exhibir conductas racistas. En España, los primeros grupos de hinchas radicales datan de 198717 y a partir de esta fecha, se han producido numerosos incidentes en nuestro campos de fútbol.
La interpretación sociológica de estos movimientos racistas dejan ver como la influencia de ciertos grupos antisociales hacen que jóvenes desorientados encuentren su identidad y le ofrecen un cierto poder que les resulta sumamente atractivo. Todo esto unido además a los sentimientos de identificación con unos colores, convierten a ese joven en un ser potencialmente muy peligroso.

El capítulo séptimo da muestra del interrelacionismo entre grupos de hinchas radicales y clubes obteniendo un beneficio recíproco. Por un lado, beneficio del club que utiliza a estos grupos como coacción a los contrarios y a los árbitros y como un apoyo incondicional al club. Y por otro lado, el apoyo que reciben los grupos radicales de los clubes, dotándoles de gradas especiales, financiación de entradas y múltiples privilegios .Esta colaboración con los radicales son evidentemente negadas por los directivos, jugadores e incluso empresas cuando los incidentes agresivos se producen, alegando que “ son hechos al margen del fútbol”.
Por otra parte, también hay entrenadores, como Valdano y Cappa, y jugadores, que denuncian esta situación aunque ello no les facilite precisamente su continuación en el club. Son sin duda un ejemplo a seguir y constituyen una fuente de influencia para erradicar estos incidentes violentos del ámbito deportivo y sembrar valores como la tolerancia y la solidaridad.

El capítulo octavo explica la importancia que los medios de comunicación conceden a la violencia. Esta importancia es sin duda un reflejo de aquello que la sociedad solicita y consume porque les produce una gran fascinación.
Pero la cuestión más interesante de estudio es analizar la repercusión de esta violencia ficticia en la creación de actitudes y conductas agresivas. Son numerosas las investigaciones en esta línea y parecen apuntar a determinadas variables que influyen en la creación de actitudes violentas:


• La edad del consumidor
• La predisposición hacia la violencia
• La duración del efecto.


Podría pensarse que los actos violentos ocurridos en el contexto futbolístico se han multiplicado hasta llegar a generalizarse, sin embargo este crecimiento no es tan significativo si consideramos el incremento de partidos, espectadores y jugadores en los últimos años. Las alarma social creada respecto a este tema no es sino producto de los medios de comunicación que convierten a la violencia en el protagonista indiscutible de sus noticias. La espectacularidad y el sensacionalismo que caracterizan a estas noticias producen que estos jóvenes violentos se sientan protagonistas del problema social, incitando con ello a actuar de la misma forma y garantizando con ello la atención social que buscan.

El capítulo noveno explica el enorme entramado de intereses económicos y comerciales que rodean al mundo del fútbol profesional que se sustentan en los valores más arraigados de nuestra sociedad y que justifican la violencia. Estos valores son tres según Rojas Marcos (1995):

• Culto al macho agresivo
• Exaltación de la competitividad como forma de entender la vida donde los fuertes sobreviven y los débiles perecen.
• El principio de minusvalorar a los otros diferentes.


La intervención de los poderes públicos ha actuado de modo urgente y superficial para solucionar esa alarma colectiva, sin diseñar políticas del intervención global y rigurosa. Esta forma de actuación se denomina “error fundamental”, es decir, se adopta como regla general las medidas de carácter coercitivo, ignorando aquellas intervenciones preventivas o educativas que incidirían en la solución del problema a largo plazo. Estas intervenciones educativas tratan de ofrecer mayor protagonismo a aquellos aficionados pacifistas que se interesan por el verdadero espectáculo, el fútbol, y actuar con toda energía contra las minorías radicales tomando medidas policiales y judiciales para su identificación y desenmascaramiento.

A modo de conclusión, el décimo capítulo comenta el mantenimiento de este vandalismo en el fútbol por parte de clubes, poderes públicos y medios de comunicación que velando por sus intereses no actúan de modo efectivo para erradicar estos hechos.

Javier Durán (1996) publica un articulo en la Revista de Psicología del Deporte, titulado "Deporte, violencia y educación". En el que afirma la importancia de un modelo educativo del deporte por encima del modelo de competición que exalta el enfrentamiento entre ganadores y perdedores.

 

4. Un modelo psicosocial: John Kerr, entre la Reversal Theory y el modelo de manipulación hedónico


Jhon Kerr (1994) en un novedoso estudio utiliza dos modelos distintos con el fin de poder explicar y predecir los comportamientos violentos de los hooligans. Utiliza la Reversal Theory (Teoría de la Inversión) de Apter (1982, 1989), para poder explicar el fenómeno estudiado, y el Modelo de Manipulación del Tono Hedónico de Brown (1991), para proponer un modelo que además permita la intervención.

La Reversal Theory (Teoría de la Inversión) de Apter (1982, 1989) contiene unos elementos centrales en torno a la homeostasis y a la Bistability (biestabilidad) que permiten su estructuración e interconexión: estados metamotivacionales, 'felt-arousal' (arousal sentido) y marcos protectores18.

• Estados metamotivacionales. Con este concepto hace referencia a los estados mentales transitorios que subyacen a las motivaciones específicas. Se distinguen dos estados opuestos: télico y paratélico. En la tabla siguiente Apter resume las características de ambos estados.

Otros dos estados que Apter define son Negativismo vs. Conformidad. Estos dos estados los define dentro del concepto de bistability. Estos estados están afectados por los mismos factores que afectan a los estados télicos/paratélico y que permiten cambiar de uno a otro: contingencia, frustración y saciación. Además Negativismo/Conformidad afectan y modifican a los estados télicos/paratélico. Así Apter distingue: conformidad télica, conformidad paratélica, negativismo télico y negativismo parátelico. En los hooligans existe una predominancia de los estados negativistas.

• 'felt-arousal' (Arousal sentido) y tono hedónico. El capítulo cuarto está dedicado a la biestabilidad y arousal. En este capítulo y en el anterior define el 'felt-arousal' (Arousal sentido) como el grado en que una persona siente que está excitado. En la Reversal Theory (Teoría de la Inversión) de Apter (1982, 1989) el arousal sentido representa uno de los elementos centrales en la motivación de la conducta de las personas.

• Marcos Protectores19. En palabras de Javaloy (1996) serían las emociones negativas -ansiedad, ira o miedo- que pueden ser interpretadas positivamente si se dan en un estado paratélico. Esto permite explicar el disfrute de algunas personas cuando hacen puenting o caída libre.

Keer (1994) intenta demostrar que el hooligan busca la sensación inmediata y el placer, es decir las sensaciones producidas por el sistema paratélico. En este sentido cita dos trabajos, uno realizado por Apter (1992) y otro realizado por el mismo (Kerr, 1994). En este trabajo Kerr analiza la categorización realizada por Apter (1992) de las estrategias para obtener experiencias de elevado arousal.


1. Estrategias del hincha.
Estimulación sensorial visual (banderas, bufandas, pancartas, serpentinas, bengalas, etc.), ruidos de instrumentos sonoros (trompetas, tambores, matracas, silbatos) y ambiente general de fiesta (cantos, palmadas rítmicas, atavío llamativo)20.


2. Estrategias del hooligan.
Kerr señala la escolta policial, indumentaria que le distingue, arremeter contra los hooligans contrarios, evitar a la policía y/o provocarla21.


Kerr (1994) concluye su trabajo realizando una propuesta basada en el modelo de Manipulación del Tono Hedónico de Brown (1991). Según este modelo las adiciones sean sustancias (drogas, alcohol, tabaco, etc.) o conductas (juego, comida, trabajo, sexo) siguen el mismo decurso. De acuerdo con esto, al comienzo, la persona vulnerable a la adición va mejorando la calidad de su tono hedónico mientras va adquiriendo más compromisos con la violencia. Su vida cotidiana se ve inundada por fantasías de violencia. Esto incrementa de forma placentera su nivel de arousal. Poco a poco participa cada vez más en acciones violentas y asume cada vez mayores riesgos que le proporcionan más placer. Este proceso se estructura en ciclos hasta alcanzar la adición. Cuando ha adquirido la adición los períodos de tiempo de inactividad produce sindrome de abstinencia.


Etapas en el desarrollo del Hooliganismo (Javaloy, 1996, p.100)


1. Predisposición personal. El sujeto es ineficaz al manipular su estado de humor y arousal; poca tolerancia a los estados disfóricos.
2. Vulnerabilidad a la adicción. Baja autoestima, poca estimulación u oportunidades en la vida : diaria para experimentar un arousal elevado; el aburrimiento conduce al sujeto a un desajuste en los niveles de arousal.
3. Iniciación en la actividad hooligan. En un partido de fútbol, la persona observa a los hooligans en acción o queda implicado accidentalmente con ellos; descubre el carácter agradable de la experiencia de elevado arousal.
4. Opción por el hooliganismo. Participa en algunos incidentes violentos; experimenta un alivio en el desajuste de arousal y estados de humor disfóricos; las interacciones con los hooligans constituyen una fuente importante de gratificación.
5. Saliencia creciente en la actividad hooligan. El comportamiento violento del hooligan es constantemente reforzado a través de periódicas confrontaciones violentas con la policía y hooligans de grupos rivales.
6. Ciclos o episodios repetidos de actividad. La persona está en camino de convertirse en un superhooligan; planifica viajes siguiendo al club y asiste a partidos internacionales donde la implicación se va convirtiendo cada vez en mas violenta.
7. Establecimiento de adición. Consigue alto estatus en grupo de hooligans, planifica toda su vida en torno al hooliganismo; lidera el combate como miembro de la banda de hooligans; ahora es plenamente adicto a la violencia del fútbol.

 

5. Un estudio del comportamiento colectivo: los trabajos de Federico Javaloy


Federico Javaloy es profesor en el Departamento de Psicología Social de la Universidad de Barcelona. Es un estudioso del comportamiento colectivo. Ha publicado diversos trabajos sobre el tema (Javaloy, 1987, 1989, 1996; Javaloy y Franquesa, 1986).

En el trabajo de Javaloy (1989) comienza relatando escuetamente la tragedia del estadio Heysel de Bruselas. Destaca dos conclusiones del estudio realizado a raíz de este desastre, por un lado, la importancia del estudio del comportamiento colectivo en el deporte (y en el espectáculo deportivo) y, por otro, la importancia del papel del psicólogo social en esta área. Destaca además el interés que puede tener para el psicólogo social el estudio del comportamiento colectivo en el deporte: identificación con el grupo de referencia, verificación de hipótesis sobre la agresión, estudio de las relaciones intergrupales, el hacinamiento en condiciones de excitación emocional, compresión de las tensiones de la estructura social que afloran en la multitud deportiva.

En este trabajo Javaloy (1989) se queja de la escasez de trabajos en esta área, aunque menciona un trabajo temprano de Hastrof y Cantril (1954) y un aumento de los trabajos en Estados Unidos e Inglaterra. Además señala el incremento en las investigaciones en esta área en los últimos diez años con el auge de la sociología y la psicología del deporte. Hace referencia a los trabajos de Goldstein (1979, 1983); Lüschen y Sage (1981); Lüschen y Weiss (1979); Dunning (1976); Mann y Taylor (1969); Marsh, Rosser y Harre (1978) así como los trabajos de los españoles García Ferrando (1985) o Garrido (1985). Y además afirma que "existen significativas diferencias en cuanto al tipo de público que atraen distintos deportes" (p.28).

En este trabajo (Javaloy, 1989), describe, seguidamente, a la multitud deportiva. Señala que aunque se advierten los rasgos de la multitud señalados por Munné (1974), están muy relativizados, y señala:


1. Comparte un interés común, ver el partido
2. Pero con actitudes contrarias (pertenecen a dos equipos contrarios)
3. Carecen de organización pero mantienen un orden formal en las gradas.
4. Los participantes son anónimos
5. La fluidez es mínima
6. La multitud es anónima, carente de normas y desarrolla rituales (esto permite su predecibilidad).
La clasificación que utiliza de las masas es la propuesta por Brown (1954). Este autor dividió a las masas en activas y pasivas, a las activas las denomino turbas y a las pasivas, audiencias o públicos. Las turbas o multitudes se clasifican en:


Turba o multitud adquisitiva.
Es la que se polariza hacia un objeto que desea intensamente. En el fútbol se pueden distinguir dos tipos: los que hacen cola para adquirir las localidades y la que se agolpa a la puerta del estadio. Mann (1970, 1977) observó que los participantes en las colas (grupos de amigos o familiares) "desarrollaban una conducta altamente ordenada y cooperativa, creándose un fuerte sentimiento de comunidad del que emergían normas comunes" (p.30). Sin embargo la multitud que intenta entrar en el estadio ha sido protagonista de trágicos acontecimientos cuando ha visto amenazada la posibilidad de entrar. Javaloy señala el caso de Bukun en el Congo (06/10/1969) con 27 fallecidos y más de un centenar de heridos y en el Cairo (19/02/1974) con 49 fallecidos y numerosos heridos.


Turba o multitud evasiva.
Aparece cuando se produce una amenaza o peligro y la posibilidad de escapar es restringida debido a escasez o estrechez. Esta multitud tiene un movimiento centrifugo (evitan el lugar del peligro) y centrípeto (convergen hacia el punto de salida). Este tipo de incidentes se ha producido en América Latina y Europa. En América Latina señala las tragedias de Lima (24/05/1964) con más de 300 fallecidos, Buenos Aires (23/06/1968) con 71 muertos y 130 heridos, Salvador en Brasil (06/03/1971) con 3 muertos y 800 heridos. En Europa señala la tragedia del estadio de Bradford (Inglaterra) con 53 muertos y 300 heridos. Señala que no se produce conducta de pánico hasta que cierto numero de personas intentan salir de forma desordenada, normalmente los que están más alejados de las salidas.


Turba o multitud expresiva.
Esta es la multitud que mejor caracteriza al público que asiste a los espectáculos deportivos. Esta multitud está poco estudiada. Las conductas de esta multitud tienen un carácter catártico propia de las actividades de tiempo libre. Se han estudiado estas multitudes a través de sus cánticos y se han encontrado dos tipos de tema: ingroup y outgroup. Javaloy además señala que la capacidad para estimular emociones reside en la capacidad simbólica del espectáculo deportivo: simbolismo de caza o de batalla según Desmond Morris (1982). También señala de acuerdo con los trabajos de Mann (1977) que las experiencias de victoria o de derrota se pueden manifestar como una extrema excitación que conduce a la pérdida de autocontrol y a un comportamiento desinhibido e irracional.


Turba o multitud agresiva.
Es tipo de multitud ofrece la posibilidad de poner a prueba algunas de las teorías de la agresión. Este tipo de conducta puede ser el resultado de una situación percibida como injusta. Este es el caso de la tragedia en un estadio de fútbol en Honduras en marzo de 1974 o de la acontecida en el partido Perú-Argentina (mayo, 1964) con 318 muertos y 500 heridos.

Javaloy señala que el deporte también puede ser la plataforma adecuada donde expresar situaciones o protestas políticas o diversos tipos de reivindicaciones. No obstante señala que la violencia no tiende a producirse por igual en todos los deportes. Se genera más violencia en deportes de equipo, y especialmente en aquellos que son intrínsecamente más rudos, actuando como modelo para el público.

Javaloy a continuación señala las dimensiones de la multitud en el estadio, considera que básicamente son cuatro: el tamaño de la multitud (muy relacionado con otras variables), la ecología, la composición y la comunicación. En otro apartado Javaloy pasa revista a las principales teorías que explican este fenómeno:


1. Teoría del contagio.
Formulada en principio por Le Bon, que propone tres mecanismos de transmisión: el contagio mental (fenómeno de tipo hipnótico), la sugestibilidad (que convierte a la multitud en autómata y acrítica) y el anonimato (la persona cambia la conducta al no sentirse identificada). Esta teoría permite explicar una amplia variedad de comportamientos sobre todo las de carácter expresivo y agresivo. A esto han contribuido el modelo de reacción circular (Blumer 1946), el modelo de imitación (Wheler, 1966) y el modelo de desindividuación (Zimbardo, 1970). Este último modelo considera tres condiciones en su desarrollo: anonimato, fusión con el grupo y activación generalizada.


2. Teoría de la convergencia.
Esta perspectiva centra su atención en la composición de la multitud sobre la base de que en esta convergen un cierto número de individuos que comparten las mismas predisposiciones o tendencias latentes. El individuo, más que transformarse en la multitud, como sostiene la teoría del contagio, lo que hace es manifestar su verdadero yo. Esto se puede observar en los estadios los hinchas del mismo equipo tienen tendencia a colocarse juntos y liberan sus propias tendencias y deseos. Esta teoría da apoyo a la hipótesis de la frustración agresión de Dollar et al. (1939).


3. Teoría de la norma emergente.
Turner (1964) y Turner y Killian (1987) proponen que la interacción entre el individuo y la multitud tiende a generar una norma de conducta, una definición de la situación y de la conducta que se considera apropiada. Este tipo de conducta se produce con la turba o multitud adquisitiva. Este tipo de conducta contradice el estereotipo popular de la multitud como desordenada y caótica (Mann 1970, 1977). Javaloy señala que la actividad provocadora de los hooligans obedece a una planificación y a unas normas y rituales. La multitud no es automática ni acrítica y sólo responde si se halla excitada y la acción sugerida es conforme a sus impulsos y predisposiciones. La escasa incidencia de hechos violentos avala esta teoría.


4. Teoría del valor añadido.
Es una noción económica provista de seis determinantes que secuencialmente permiten ir añadiendo valor a los anteriores: conductividad estructural (condiciones de la estructura social que favorecen determinado tipo de comportamiento colectivo), tensión estructural (que brota de los conflictos existentes), surgimiento de una creencia generalizada (que atribuye a un determinado objeto la fuente de la tensión), factor desencadenante (que dispara la tensión latente), movilización de los participantes para la acción (aparición del comportamiento colectivo). Esto se ha podido apreciar en la Guerra del Fútbol entre El Salvador y Honduras de 1969 ya que la rivalidad futbolística reflejaba las tensiones y agravios mutuos de hace años.


5. Enfoque recompensas-costos.
Este enfoque considera que el individuo toma decisiones en situaciones colectivas como en cualquier otro contexto. Jugadores y espectadores están motivados por el afán de victoria y cuando esta se halla en peligro tienden a forzar la situación para conseguirla a cualquier coste.
El excelente trabajo de Javaloy (1996) sobre hinchas violentos y excitación emocional ha sido comentado al hilo del modelo de Kerr (1994). En él, como ya ha quedado reseñado se señalan las carencias que ha juicio de Javaloy tiene el modelo de Kerr.

 

Conclusión


En este breve trabajo no hemos pretendido ser exhaustivos con respecto a la bibliografía publicada sobre la violencia en el fútbol. Somos conscientes de haber podido reseñar más bibliografía, pero hemos optado por incluir las que a nuestro juicio pueden ser exponentes importantes en este tema.
Todos los trabajos revisados se caracterizan por la descripción de los hechos o los datos. Unicamente el trabajo de Kerr (1994) reseñado por Javaloy (1996) hace un ejercicio de predicción y explicación. Consideramos de gran interés este trabajo, al considerar modelos y teorías anteriores en la construcción de una explicación

 

Notas


1. "Las explicaciones ofrecidas como leyes tienen una relativa adecuación al objeto si se refieren a fenómenos de estructura débil y evolución lenta tales como los gases, pero no la tienen cuando se aplican a fenómenos de más alta estructuración y que evolucionan rápidamente, tales como los organismos y las sociedades" (Dunning, 1986, p.19).
2. Norbert Elias (1977) tiene otro estudio en el capítulo segundo (La civilización como transformación específica del comportamiento humano) en el libro Über den Process der Zivilisation Sociogenetische und psycho genetische Untersuchungen (El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas), titulado "Las transformaciones de la agresividad" (pp. 229-242)
3. A lo largo de este estudio Norbert Elias cita repetidamente el texto donde aparece esta cita. La cita pertenece al libro de Peter Beckford titulado Thoughts on Hare Foxhunting (Reflexiones sobre la caza de liebres y zorros) que fue publicado en Londres en 1796.
4. P. Marsch (1979). Aggro: the illusion of Violence. Londres.
5. Esta idea aparece en el libro de A. Yiannakis, T.D. McIntyre, M.J. Melnik y D.P. Hart (comps.) (1976). Sport Sociology: Contemporary Themes. Dubuque, Iowa.
6. Dunning escribe una nota a pie de página que dice: "G. Owen, The Description of Pembrokeshire, en H. Owed (comp.), Cymmrodorion Society Research Series, núm. 1, 1892, págs. 270-282. Este trabajo fue publicado por primera vez en 1603."
7. El término aggro es utilizado por Peter Marsch en 1979 su libro Aggro: the illusion of Violence publicado en Londres. Pero en este contexto, es un término del argot de las bandas juveniles, que deriva de aggravation, cuyo significado es conducta agresiva con todo lo que esto significa: irritar, exasperar, provocar y vejar.
8. Esta entrevista aparece en el trabajo de Paul Harrison (1974). Soccer's Tribal Wars. New Society, 29, 604. La entrevista es realizada por el mismo Paul Harrison a un tal "Frank", conductor de camión de 26 años y declarado "hincha fanático y violento de fútbol".
9. Este dato es concordante con las conclusiones de Donald Macintyre, reportero de la BBC, que grabó en 1998 un reportaje titulado Macintyre Undercover (Macintyre Infiltrado) que proyecto Canal+ con el título "Hooligans al descubierto" y que aparecerá en una nota a pie de página posterior.
10. Ian Taylor (1971). Football Mad: a Speculative Sociology of Football Hooliganism. In Eric Dunning (comp.), The Sociology of Sport a Selection of Readings (pp.352-357). London. Invita a consultar Ian Taylor (1971). Soccer Consciouness and Soccer Hooliganism. In Stan Cohen (comp.), Images of Deviance (pp.134-164). Harmondsworth.
11. John Clarke (1978). Football and Working-Class Fans: Tradition and Change. In Roger Ingham (comp.), Football Hooliganism: the Wider Context (pp.37-60). London.
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14. E.E. Evans-Pritchard (1940). The Nuer. Oxford, este propone un "sistema de linaje segmentario" que vendría a engrosar la arquitectura teórica de Suttles y su segmentación ordenada
15. Estas alianzas ad hoc se regirían por los siguientes principios: el amigo de un amigo es un amigo; el enemigo de un enemigo es un amigo; el amigo de un enemigo es un enemigo y el enemigo de un amigo es un enemigo
16. La definición de Hooligan del Oxford Dictionary es "persona joven alborotadora y ruidosa que a menudo se comporta de forma violenta y destructiva; joven gamberro o rufián". Duran (1996) prefiere utilizar la palabra vándalo o vandalismo. Donald Macintyre, reportero de la BBC, grabó en 1998 un reportaje titulado Macintyre Undercover (Macintyre Infiltrado) que proyecto Canal+ con el título "Hooligans al descubierto". En este reportaje Macintyre pretende estudiar el hooliganismo. Descubre que gran parte de la violencia del fútbol inglés está provocada por una minoría que pertenecen a pequeñas bandas aficionadas al fútbol. Macintyre estudia una de las bandas denominada "Los cazacabezas de Chelsea" (entre estos se encuentran Andrew Frain alias "Pesadilla", Jason Marriner, Vicent Drake, David e Ian Ronald Sim, Anthony Covele, Mark Alleway, Terry Last, Lee Pookter, Gary Alleyway, Lee Holloway, Stuart Glass y Dereck Kilti). Descubre la conexión con la ultraderecha a través del saludo nazi que utilizan en las algaradas. Este grupo de cazacabezas está relacionado con el grupo ultraderechista "Combat 18 (C18)”. En algunos de los ataques relacionados a personas y establecimientos se encontraron "tarjetas de visita" que decían: "Visita de los cazacabezas del Chelsea, Combat 18". El odio y la violencia son su forma y filosofía de vida. Esto queda reflejado en una de las escenas del video donde se puede ver uno de los tatuajes de Jason Marriner que dice: "Cuando somos buenos nadie nos recuerda, cuando somos malos nadie nos olvida". Muchos de los aspectos recogidos en este vídeo coinciden con lo señalado en el trabajo de Javaloy (1996).
17. Javaloy (1996) considera que los efectos del hooliganismo llegan a España en la década de 1980 con grupos como boixos nois o ultra sur
18. Javaloy (1996) lleva a cabo una profunda e interesante revisión de este trabajo. Los trabajos de este autor serán abordados en el epígrafe 4.
19. Apter (1982) señala que el concepto de marco (frame) es introducido por Bateson (1973) y elaborado por Goffman (1975)
20. En este punto Javaloy (1996) señala las carencias del modelo de Kerr en relación a las condiciones sociales del espectador, tanto las previas como durante. Javaloy señala entre otras, la facilitación social, el crowding o la ingesta de alcohol.
21. Javaloy (1996) vuelve a señalar algunas carencias como el consumo de armas y el consumo de alcohol.

 

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